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miércoles, 5 de octubre de 2016

Finalmente habrá descarga del tránsito desde el Oeste hacia el centro

Después de varias idas y vueltas, el túnel que le dará continuidad a la calle Córdoba entre Marco Avellaneda y Suipacha quedará inaugurado el viernes. 

Es una obra muy esperada por los tucumanos, porque promete inyectar fluidez al tránsito del centro en el sentido este-oeste; sin embargo, todavía quedan algunas dudas vinculadas al funcionamiento, la seguridad y, sobre todo, al tema del agua en el interior del paso bajo nivel. La secretaria de Obras Públicas de la Provincia, Cristina Boscarino, aclaró, entre otras cosas, qué pasará cuando haya una tormenta fuerte. Además, adelantó que el túnel de la calle Mendoza estaría listo para fines de noviembre. 

Boscarino explicó que el túnel mide 90 metros lineales y 3,50 metros de alto; y con sus dos troneras (las estructuras blancas de la entrada y que tendrán un techo de lona a futuro) queda con una longitud de 160 metros.

A pesar de ser de una sola mano de Oeste a Este, por el túnerl de calle Córdoba pueden pasar dos vehículos, siempre en un mismo sentido. Esto permitiría agilizar el tránsito de las calles Santiago y San Juan. 

Los peatones no se introducirán al túnerl, sino que usarán el puente peatonal que va a quedar habilitado el viernes, donde la gente podrá pasar caminando y que estará al costado de los túneles.

Se está trabajando con la Municipalidad capitalina, pues la semaforización y la parte operativa quedarán a su cargo.

También explicó que es muy difícil que haya un embotellamiento, pues habrá una coordinación con los semáforos de la Suipacha para que eso no suceda.

En el caso de un accidente, hay cámaras dentro del túnel, no de visión, sino para medir el tránsito. Si en un momento se para un auto, se enciende una alarma que hace cerrar el túnel con luces. Explicó además que se hizo una vereda pequeña, por donde van a circular la gente si pasara algo. Pero al haber dos carriles, normalmente tienen espacio para trabajar tranquilos, ya que también al sonar la alarma no pueden pasar otros vehículos.

El puende posee una ventilación superior, que permite extraer el aire; además, a través del túnel, debido a su corta distancia, hay una buena circulación de aire.

En el caso de una tormenta fuerte, Boscarino explicó que "hemos tenido muchos problemas en el último año, se hicieron cuatro pozos externos que permiten deprimir las napas (que son altas en la zona). Además cuenta con un grupo electrógeno en caso de que la energía se corte para evitar que las bombas dejen de funcionar".

También se previó otro sistema de seguridad: si el agua llega hasta un límite del cordón, el túnel manda una alarma, se cortan los semáforos y no se permite la entrada; esto ocurriría si el agua llegara a una altura de 20 centímetros. 

La obra

En agosto de 2013 comenzaron a construirse los dos túneles vehiculares y los dos puentes peatonales que permitirán sortear, por abajo y por arriba, las vías del Ferrocarril Belgrano. La obra tuvo sucesivas demoras, vinculadas primero con la necesaria y compleja coordinación que debían mantener las constructoras Ingeco, Tensolite y Di Bacco con la firma Belgrano Cargas, que no podía paralizar la operación de los trenes.

Pero además de los problemas logísticos, la obra comenzó literalmente a hacer agua por otros lados: los altos niveles de la napa freática en esa zona obligaron a diseñar nuevas estrategias a los ingenieros para evitar que los fluidos estén permanentemente dentro de los túneles y, en un caso extremo, lo lleguen a inundar con vehículos dentro.

Tras una paulatina desaceleración, en diciembre de 2015 el Gobierno decidió paralizar la obra hasta tanto se pudiera encontrar la solución al problema del agua. En marzo de este año se anunció que habían hallado una alternativa y que, al menos el túnel de la calle Córdoba, estaría operativo en dos meses y que sería posible inaugurarlo para el Bicentenario. Ese plazo, una vez más, se corrió hasta este viernes.


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