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miércoles, 14 de diciembre de 2016

El Senado frenó el dictamen de Ganancias para que el Gobierno reabra el diálogo

La presión de los gobernadores y su consecuente correlato en senadores de varias bancadas le permitió ayer al Gobierno detener la ofensiva opositora para introducir cambios en el impuesto a las ganancias, iniciada la semana pasada con su aprobación en la Cámara de Diputados. El proyecto amenazaba con provocar el año próximo un fuerte desfinanciamiento a la Nación, según advirtieron desde la Casa Rosada y varias provincias.

El desgajamiento frente al Poder Ejecutivo de la mayoría opositora -que hasta ayer imperaba en la Cámara alta-, producto de las quejas de los caciques provinciales, y una oportuna propuesta del oficialismo le permitieron al Frente para la Victoria (FPV)reclamarle a Mauricio Macri la convocatoria a una "mesa nacional" multisectorial de cara a encontrar una solución al conflicto. A cambio, el FPV decidió detener al menos por una semana la ofensiva por Ganancias. Anoche, el Gobierno evaluaba el carácter de la convocatoria que incluirá a gobernadores, gremios y legisladores de todos los bloques.

La propuesta surgió en un encuentro que por la mañana sostuvieron las autoridades de la mayoría opositora del Senado, encabezadas por Miguel Pichetto (Río Negro), con una delegación oficialista liderada por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Allí también hubo un diálogo telefónico de Pichetto con el presidente Mauricio Macri. Unas horas después, la oferta fue refrendada por todos los bloques de la Cámara alta, en un inédito acuerdo alcanzado en una reunión de Labor Parlamentaria en la que se decidió pedirle al presidente provisional del Senado, Federico Pinedo (Pro-Capital) que le trasladara el consenso legislativo a la Casa Rosada.

Según el acuerdo alcanzado ayer en la Cámara alta, la mesa de negociaciones tendrá que incluir al Poder Ejecutivo, las administraciones provinciales, las fuerzas políticas con representación en ambas cámaras legislativas y a la CGT.

"Creemos que es fundamental en temas que son política de Estado una convocatoria grande, porque esto excede al Senado", explicó Pichetto la propuesta. Como contrapartida, el FPV dejó congelado el dictamen con el que venía amenazando avanzar en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que avalaba en un todo el proyecto aprobado por la Cámara baja sobre la base de un amplio acuerdo opositor liderado por Sergio Massa y el kirchnerismo, y la amenaza de intentar forzar el tratamiento sobre tablas de la iniciativa, y su eventual sanción, en una sesión prevista para hoy.

"La negociación tiene que conformar a los trabajadores y contemplar las necesidades fiscales de la Nación y de las provincias", advirtió el jefe de la principal bancada opositora.

El acuerdo le da un respiro a la administración de Mauricio Macri, que logró remontar la difícil situación en la que había quedado luego de que la oposición desoyera sus reclamos y avanzara con la elevación en un 40% del mínimo no imponible y la actualización de las escalas del impuesto a las ganancias.

Según el Poder Ejecutivo, el proyecto genera una reducción en la recaudación superior a los $ 60.000 millones, cuya pérdida se repartirá casi en partes iguales entra la Nación y las provincias. Fue la advertencia que realizaron ayer el director de la AFIP, Alberto Abad, y la subsecretaría de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini, quienes cuestionaron en duros términos el proyecto ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

En la misma sintonía se manifestó media docena de gobernadores que concurrieron a la comisión exigiendo el rechazo del proyecto aprobado por Diputados. Entre las voces que sumaron su apoyo al Poder Ejecutivo estuvieron Juan Schiaretti (PJ-Córdoba), Juan Manuel Urtubey (PJ-Salta), Rosana Bartone (PJ-Tierra del Fuego) y Alberto Weretilnek (provincial-Río Negro). Sólo se diferenció Mario das Neves (PJ-Chubut), que apoyó el texto.

También pasaron por la comisión representantes de la CGT. Encabezados por Héctor Daer, Carlos Acuña, miembros del triunvirato de conducción de la CGT; Pablo Moyano y José Piumato, entre otros, hicieron una encendido defensa de la iniciativa opositora. "Creemos que ningún trabajador comprendido por el convenio colectivo de trabajo debe tributar Ganancias", sentó posición Daer. En la misma línea sumaron su apoyo los secretarios generales de las dos CTA, Pablo Micheli y Hugo Yasky, quienes también concurrieron ayer al Senado a dar su opinión.

Sin embargo, el impasse también favoreció al Frente para la Victoria, bloque sobre el que la presión de los mandatarios provinciales había comenzado a provocar fisuras.
Por lo pronto, el frente interno se había agrietado por la renuencia de Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador de Salta, y Dalmacio Mera (Catamarca) a poner su firma en un dictamen que avalara la propuesta de Diputados. Pero también comenzaron a surgir dudas sobre la posibilidad de que el proyecto, en caso de obtener dictamen ayer, pudiera alcanzar el aval de los dos tercios de los presentes para habilitar su tratamiento sobre tablas en la sesión prevista para hoy.


Es que a la deserción de representantes del FPV de provincias mineras, afectadas por la reinstalación de retenciones a la actividad, se había sumado la decidida quita de respaldo de senadores como Adolfo Rodríguez Saá (PJ-San Luis) y Lucila Crexell (MPN-Neuquén). "Éste es un proyecto distorsivo, con un costo fiscal imposible para las provincias", sentenció ayer la joven legisladora neuquina.

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