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jueves, 16 de noviembre de 2017

De la mano de Ricardo Gareca, Perú jugará el Mundial

Perú jugará el Mundial. Vuelve a la gran cita después de 35 años. De la mano del entrenador argentino Ricardo Gareca, se animó a soñar durante las eliminatorias y concretó su objetivo en el repechaje frente a Nueva Zelanda. Ante una multitud, ganó 2-0 en Lima (la ida había sido 0-0) y consiguió el último pasaje a Rusia 2018.

El desafío para Perú era grande, no sólo por la historia que podía escribir al clasificarse al Mundial sino por saber cómo manejaría la presión de un estadio repleto y de un país atrás que lo empujaba a la gloria.

En cuanto a jerarquía de los equipos, no había dudas: los de de Gareca eran muy superiores a Nueva Zelanda, pero había que demostrarlo en la cancha. Y para eso, cuanto antes llegara el gol que abriera el partido mucho más sencillo.

Perú salió con todo. Y enseguida tuvo su primera chance clara con una muy buena subida de Luis Advíncula por derecha. El ex defensor de Newell's enganchó para el medio y sacó un zurdazo potente que se estrelló en el travesaño.

Era un monólogo local. El equipo del Tigre tenía claro que para poder filtrar a las dos líneas de cuatro que oponía su rival debía abrir la cancha. Y por eso atacaba por las bandas, en especial por la izquierda, con un gran trabajo de Miguel Trauco.

Con paciencia, fue acorralando a un adversario que sólo apostaba a defenderse y a tratar de aprovechar alguna contra aislada.

Tanto fue Perú que obtuvo su premio a los 27 minutos del primer tiempo. Por izquierda como se presumía. Esta vez con la aparición de Christian Cueva, que desniveló en el mano a mano, se metió en el área y tocó en el momento justo al medio para el ingreso de Jefferson Farfán.

El número 10 coronó la maniobra de la mejor manera: bombazo letal que se clavó bien arriba y desató la locura de todo el estadio. Golazo. Desahogo. Perú lograba lo que merecía y empezaba a soñar despierto.

La ventaja no alteró los planes. Porque Nueva Zelanda no salió de su cueva y el local, ya más tranquilo, buscaba liquidar el repechaje.

Casi lo logra en otra gran acción del lateral Trauco. El zurdo sacó un remate cruzado y venenoso desde 30 metros que obligó a una atajada a puro reflejo de Marinovic, quien en el rebote volvió a aparecer justo cuando Farfán quería empujarla al gol.

Para los de Oceanía la única situación de gol del primer tiempo llegó a los 43 minutos con un córner desde la izquierda que encontró solito al capitán Reid en el corazón del área, pero su cabezazo se fue por arriba.

En el complemento, Nueva Zelanda mostró indicios de un cambio: se plantó varios metros más arriba y empezó a jugar el partido de igual a igual con el ingreso de Chris Wood, un delantero de 1.91 metro de altura, destinado a pelear todo lo que le tiraran de arriba.

A Perú le empezaba a pesar el nerviosismo. Ya no era el que apabullaba en la primera parte, ya no sabía si ir a buscar el segundo o tratar de cuidar el gol y no sufrir un empate que lo dejaba sin Mundial.

En ese nuevo escenario, creció la selección visitante que, sin demasiadas ideas, empezó a preocupar con bochazos al grandote Wood.

Pero en el peor momento llegó el grito más grande. El de la gloria. El que terminó de desatar el nudo de las miles de gargantas peruanas. Un córner desde la izquierda, ningún defensor pudo sacarla y 

Christian Ramos, ex defensor de Gimnasia y Esgrima La Plata, en dos tiempos, logró enganchar el derechazo y poner el 2-0.

Fue un golpe de nocaut para los neozelandeses. Y la invitación al festejo interminable para los peruanos.

La última participación de Perú en un Mundial fue en España 1982 y se volvió en la primera ronda. Después de muchos años de sinsabores y con nuevas generaciones que no tienen registro de una Copa del Mundo con Perú, el equipo dirigido por Gareca (que realizó una gran recta final en la Eliminatoria sudamericana) retomó la esperanza y la fe.


El mejor recuerdo de Perú en un Mundial fue el séptimo puesto conseguido en México 1970. Y ahora, en su quinta participación en el torneo de selecciones más importante del mundo, quiere más.

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