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lunes, 6 de noviembre de 2017

La justicia belga libera a Puigdemont mientras tramita su extradición

Fue luego de que el ex presidente catalán se entregara a la policía. El proceso puede prolongarse hasta tres meses.

El ex presidente catalán Carles Puigdemont y los cuatro miembros de su destituido gobierno que se refugian en Bélgica huyendo de la Justicia española quedaron hoy en libertad condicional tras comparecer ante un juez de instrucción de Bruselas.

La rueda judicial que decidirá el futuro de Puigdemont se puso así en marcha cuando se cumple casi una semana desde que el ex presidente catalán tomó un auto en Cataluña hasta la ciudad francesa de Marsella y desde ahí un avión a Bruselas.

Puigdemont buscaba así intentar internacionalizar el conflicto catalán para hacer que la Unión Europea interviniera (una estrategia por ahora fallida porque las puertas de las instituciones de la UE le siguen estando cerradas) y mejorar sus perspectivas judiciales. Ocho miembros de su destituido gobierno fueron encarcelados en Madrid de forma preventiva por, entre otras cosas, el miedo del sistema judicial a que sigan los pasos de Puigdemont e intenten huir del país.

Los acusados se entregaron hoy a las 09:17 en la sede central de la Policía Federal belga en la Rue Royale de Bruselas. El abogado de Puigdemont, Paul Bekaert, había pactado las condiciones de la entrega con las autoridades policiales para evitar las imágenes de una detención policial.

Los cinco acusados fueron trasladados a dependencias de la Fiscalía de Bruselas, donde quedaron detenidos hasta que la Fiscalía los sentó ante el juez de instrucción. Hoy mismo éste dio curso a la orden europea de detención y entrega, el mecanismo europeo que sustituyó en 2004 a las antiguas peticiones de extradición.

Carles Puigdemont, Antoni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret están acusados de los delitos de rebelión, sedición, malversación de fondos, desobediencia a la autoridad y prevaricación. 

Los acusados pidieron que el proceso fuera en neerlandés. Es la lengua materna del abogado de Puigdemont, pero también hacía más probable que el juez de instrucción designado fuera un flamenco.

Las pocas simpatías que genera Puigdemont en Bélgica son entre los nacionalistas flamencos, cuya ala radical siempre ha mirado a Cataluña con interés porque su hipotética independencia podría sentar un precedente en Europa que podría utilizar algún día Flandes.

A partir de ahora el proceso podría alargarse hasta tres meses. El dossier pasa a la Cámara del Consejo, el tribunal de primera instancia. Ese tribunal tiene 15 días para decidir si entrega a los acusados a la Justicia española o no da curso a la euroorden. Su decisión puede ser recurrida en otras dos instancias, una Corte de Apelación y otra de Casación. El proceso al completo podría alargarse hasta febrero.

Puigdemont alega que no quiere evitar la acción de la Justicia, sino de la Justicia española porque considera que está politizada. Pero Bélgica no se queda atrás. El pasado domingo, el viceministro de Inmigración y Asilo Theo Francken adelantó que estudiaría una petición de asilo. El lunes llegó Puigdemont a Bélgica.

Francken pertenece, como otros miembros del Gobierno belga, al partido nacionalista flamenco N-VA, una de las tres fuerzas políticas del Ejecutivo. Los nacionalistas flamencos llevan años apoyando al nacionalismo catalán porque consideran que podría ser un precedente para ellos.

Ante la crisis interna que empezaba a desatar el caso Puigdemont, el primer ministro Charles Michel exigió a todo su Gobierno, según contó el diario ‘Le Soir’, que mantuvieran el silencio sobre todo lo relativo a la crisis catalana. A Michel no le hicieron caso alguno.

El alcalde de Amberes y líder del N-VA Bart De Wever dijo ya el jueves que Puigdemont “siempre será bienvenido” y ayer recordó en la red social Twitter que los ejércitos españoles saquearon su ciudad hace…441 años. La oposición socialista liderada por Elio Di Rupo vio en el caso Puigdemont una forma de atacar al Gobierno de Michel.

Di Rupo decía hoy que, sin apoyar a Puigdemont, considera que el presidente español Mariano Rajoy es un fascista si el ex presidente catalán acaba en prisión. El ministro del Interior Jan Jambon (también miembro del N-VA) dijo ayer en una entrevista en televisión que Puigdemont no hizo nada incorrecto y que se limitó a aplicar su programa político. Olvidó decir que lo hizo violando las leyes españolas e incluso el Estatuto de Autonomía catalán.

Michel no consigue mantener en silencio a su Gobierno. Los nacionalistas flamencos presionan a la Justicia para que no envíe a Puigdemont de vuelta a España.


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