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martes, 21 de noviembre de 2017

Salud Campeón

Marapa empezó tan cruzado que zafó del 2-0 cuando el tiempo ni siquiera había cruzado la línea del cuarto de hora. De hecho, Marapa era un descontrol generalizado ya que no podía concretar dos pases seguidos. Su manija, el interminable “Chero” Fernández, era el único capaz de sorprender con un toque sorpresa entre los futbolistas que jugaron ayer en La Ciudadela.

Lo cierto es que “Chero” no había empezado a manejar el timón de su equipo cuando Carlos López ya le había dado la victoria parcial al “Marino”. Gran definición, de palomita, tras un córner.

Esa conquista, la del 1-0, fue determinante para que las estrategias de ambos dieran un giro en sus respectivos libretos. Brown especuló con la contra, apoyado en la pimienta de López, mientras que Marapa, con más ganas que inteligencia, contaba con la mano benefactora de la suerte que supo sostener su estantería hasta el descanso.

De ida y vuelta

Entre jugadas de ida y vuelta, de no darse respiro, porque ambos hipotecaron su mediocampo, el primer tiempo se fue con la sensación de que nada estaba dicho.

Siendo el perdedor, Marapa mejoró su propuesta desde el momento en que dejó de lado uno de sus recursos favoritos, el pelotazo, y probó al ras del suelo. Entonces, la figura de Diego Díaz, errático en los 45’ iniciales, tomó tamaño de gigante, al igual que la del ingresado José Moreno, el hombre que recogió los platos de la mesa y luego se quedó con la copa. Ni hablar de Sebastián Dip, potente en velocidad, filoso con la lengua, asesino con la cabeza.

Yendo de un costado a otro, haciendo ancha la cancha, Marapa llegó al empate después de un gran centro de Díaz y de un mejor cabezazo de Dip. Empezaba otro partido, el que Marapa soñó con jugar. Sobre la hora, y estando con un hombre de más, Moreno, al que todos le dicen “Mugre”, definió cruzado tras una excelente habilitación de José Luis Rodríguez.

Con 84’ jugados, lo inmediato para el “León” fue sostener su imperio. Tuvo suerte, sí, pero la mereció. Un cabezazo de Juan Paz en el alargue pudo haber estirado la serie a los penales. No fue. Lo que sí fue es que Marapa gritó campeón. Merecido lo tiene.


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