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martes, 21 de noviembre de 2017

"Viven dolor e incertidumbre"

El 26 de agosto pasado, Gabriel Mestre se convirtió en el primer marplatense elegido para guiar la Diócesis de la ciudad balnearia. Este lunes por la tarde, el religioso se acercó hasta la Base Naval de Mar del Plata y dialogó durante varios minutos con los familiares del  submarino ARA San Juan, a cinco días de su desaparición.

Cerca de las cinco de la tarde,  Mestre llegó hasta la Base Naval y pidió autorización para cruzar la barrera de entrada. El obispo sólo permaneció dentro del predio media hora, que dedicó completamente a charlar, atender las consultas, contener y bendecir a los familiares de los tripulantes que están en la embarcación.

Cuando el religioso se retiró, comenzó la misa encabezada por el capellán David Ochoa, quien se encuentra abocado al trabajo de contención junto a dos psicólogos, un psiquiatra y miembros de la fuerza que trabajan o trabajaron en submarinos.

"Obviamente que están viviendo una situación no solamente de dolor sino también de incertidumbre, porque todavía no hay ningún tipo de dato certero en cuanto a la situación de los tripulantes",  consideró Mestre poco antes de abandonar el predio de la Armada.

En cuanto a su mensaje hacia las familias, el obispo sostuvo: "Sobre todo les dije que rezaran a aquellos que son católicos, pero también acompañando a todos aquellos hermanos que son evangélicos  o de otras religiones, pidiendo a Dios que realmente esto pueda tener un desenlace positivo, a pesar de las incertidumbres que tenemos".


En esa línea, instó a los familiares a "pedir también la fortaleza de Dios para preparar el corazón, sean cuales fueren las situaciones que se pudieran llegar a dar".

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