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lunes, 10 de septiembre de 2018

El primer ministro llamó la oposición a dialogar frente al avance de la extrema derecha


Aunque el avance es menor al logrado entre 2010 y 2014, el partido antisistema Demócratas de Suecia se impuso de forma duradera en el debate político y ahora se presenta como árbitro entre los dos mayores bloques, ya que ninguno supera la mitad de los 349 escaños en juego en el Parlamento

El primer ministro sueco, el socialdemócrata Stefan Löfven, tendió una mano a la oposición de centro-derecha para neutralizar a la extrema derecha, que avanzó en las elecciones legislativas de este domingo y aseguró que ejercerá una "verdadera influencia".

El resultado definitivo de las elecciones queda a la espera de conocer el voto de los 200.000 suecos residentes en el extranjero, que no se conocerá hasta el miércoles.

El bloque entre socialdemócratas y ecologistas, en el poder, cuenta de momento con un escaño más que la oposición de centro y derecha moderada. Ninguno de los bloques supera la mitad de los 349 escaños en juego en el Parlamento, por lo que se prevén largas negociaciones en las próximas semanas para tratar de formar gobierno.

"Está claro que nadie logró la mayoría, por lo que es natural tener una cooperación entre 
bloques", declaró Löfven ante sus partidarios.

"Los votantes hicieron su elección, ahora nos corresponde a nosotros, los partidos decentes, esperar el resultado final y negociar y cooperar para hacer que Suecia avance de forma responsable", añadió el jefe de gobierno saliente, que está determinado a permanecer a la cabeza del Ejecutivo y servir de barrera a la formación de extrema derecha.

El jefe del gobierno tradicionalmente es el dirigente del partido con mayor número de votos. Pero la fragmentación del nuevo paisaje político de Suecia hace incierta cualquier conjetura.

El Partido Socialdemócrata pierde casi tres puntos respecto a las legislativas de 2014, al obtener un 28,4% de los sufragios, según los resultados parciales con el 99,8% de las circunscripciones escrutadas.

El jefe de gobierno, muy criticado por su balance migratorio y social, aparece debilitado personalmente tras cuatro años de un agitado mandato marcado por la llegada de 160.000 solicitantes de asilo en 2015, un récord en Europa teniendo en cuenta el número de habitantes en el país.

Los comicios también resultaron decepcionantes para los Moderados (conservadores) de Ulf Kristersson, que pierden 3,5 puntos en cuatro años, con 19,8% de los votos.


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