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jueves, 6 de septiembre de 2018

Macri buscar cerrar el Presupuesto con los gobernadores antes del acuerdo con el FMI


La negociación condiciona de hecho la reunión entre los jefes provinciales y el Presidente, prevista para el martes. El compromiso para reducir el déficit sería entendido como un gesto político fuerte ante la crisis. De nada serviría una foto en Olivos sin acuerdo cierto

No está claro si fue un muy rápido y poco habitual ejercicio de acción y reacción o si los papeles estaban más o menos acordados de antemano, pero el reclamo de gobernadores del PJ –público y reservado- y la respuesta sin demoras de Mauricio Macri terminaron de abrir la puerta a un nuevo encuentro del Presidente y los jefes provinciales, agendado en principio para el martes próximo. Para asegurar esa cita, debe ser escrito un penúltimo capítulo, complejo: el acuerdo sobre el proyecto de Presupuesto 2019. Todo, además, dando por bueno que en diez o quince días quedará cerrada la negociación con el FMI.

Parte central de esta historia gira en torno de la reunión anotada para esta tarde en la Casa Rosada. Rogelio Frigerio y su equipo, tal vez con presencia de técnicos de Economía y un par de referentes legislativos, esperan encabezar un plenario de ministros de hacienda o finanzas provinciales. El martes pasado, el ministro había estado negociando con representantes de las diecinueve provincias en manos del PJ y de otras fuerzas. El balance fue bastante optimista en una y otra vereda. Tanto, que se amplió la convocatoria de hoy a los cinco distritos que gobierna Cambiemos.

Ayer, fue un día intenso para los negociadores del oficialismo. Existe consenso más o menos amplio sobre el grueso de los recortes para bajar el déficit. Y el juego terminó de abrirse cuando el Gobierno aceptó la idea de contemplar no sólo la poda presupuestaria, sino además la ampliación de ingresos, flexibilizando –sería el eufemismo- algunas metas planteadas en el pacto fiscal. Una receta similar –vía retenciones y otras medidas- decidió aplicar Macri para imponerse un objetivo nada sencillo: ya no bajar el déficit al 1,3% del PBI el año que viene, sino arrimarlo al cero.

De todos modos, el trazo grueso suele dejar blancos o desprolijidades en la tela. El objetivo general asoma compartido en las negociaciones con el PJ, más allá de algunas licencias que se permiten en público a la hora de las críticas. Eso, junto con algunas desconfianzas sobre los costos para las provincias, más allá de absorber subsidios –en especial, los dos grandes distritos oficialistas, Buenos Aires y la Ciudad- y de aceptar algunos caminos alternativos, por ejemplo, para remediar en parte el impacto del fin del fondo sojero.

Las prevenciones críticas en las filas del PJ combinan al menos dos elementos. Por un lado, es visible el posicionamiento público, en un difícil movimiento frente a Cristina Fernández de Kirchner, que busca marcar distancia con la ex presidente pero sin regalarle la representación del espacio opositor. 

Y por el otro, las pulseadas y tratativas individuales y más reservadas con la primera línea del Gobierno, habida cuenta de que el polo de poder peronista que expresan los gobernadores es heterogéneo y por ahora, sin liderazgo unipersonal.


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