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martes, 9 de octubre de 2018

FMI proyecta caída de 1,6% del PBI argentino en 2019


Las previsiones del Fondo Monetario Internacional para la Argentina contemplan una caída del producto bruto interno más pronunciada que la proyectada por el Gobierno y una inflación algo menor.

El FMI proyecta una caída de 2,6% en el PBI para el año en curso y un nuevo retroceso de 1,6% para 2019, según el último informe Perspectiva Económica Mundial (World Economic Outlook), dado a conocer este lunes en el marco de la reunión anual del organismo internacional en Balí, Indonesia.

Estos porcentajes son más negativos que los difundidos por el Palacio de Hacienda. En el proyecto de presupuesto para el año próximo, las autoridades nacionales calculan un retroceso de 2,4% en el PBI del año en curso - 0,2% menos que el FMI - y una merma en la actividad de 0,5% en para 2019 - 1,1 punto menos que el Fondo -.

Cabe agregar que el consenso de los economistas también apuesta a un retroceso menor, estimado medio punto en concordancia con el Gobierno, según el promedio del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).

En cambio, el Fondo estima que la inflación del año terminará en 40,5%. Esta cifra está por debajo de la reconocida por el ministro Nicolás Dujovne, que anticipó un aumento del orden de 42% para los precios, y es también inferior al 45% que estiman los economistas.

El año 2019 terminaría con una inflación de 20,2% según el Fondo, también por debajo de las proyecciones privadas y del 25% esperado por Dujovne. Para el organismo internacional, la inflación promedio de 2019 se situará en 31,7%, unos tres puntos por debajo de la estimación contenida en el proyecto de presupuesto (34,8%).

Según el Fondo, son varias las razones que contribuyen a la recesión en la Argentina. Entre ellas, la sequía que afectó al campo, las turbulencias en los mercados financieros, las altas tasas de interés, el "escándalo político" por el tema de los cuadernos y la aceleración en el ajuste fiscal. Particularmente, los problemas políticos derivados de las denuncias de corrupción tendrán un impacto negativo en las inversiones previstas bajo el sistema de Participación Público Privada sostienen en foros económicos internacionales.

La profundización del proceso recesivo llevará a un aumento de la desocupación que, según las cifras del FMI, pasaría del 8,9% de la población económicamente activa en el año en curso a 9,4% en 2019. Pero mejoraría la situación externa al reducirse el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos, desde un desequilibrio récord de 4,9% del PBI en 2017 a 3,7% en el año en curso y 3,2% el próximo.

Si bien el 2019 sería recesivo, el Fondo espera que la recuperación comience a fines del año, impulsada particularmente por las exportaciones, por la producción del agro, y la continuidad en la explotación de los vastos recursos naturales con que cuenta el país, como los yacimientos energéticos no convencionales de Vaca Muerta. El organismo internacional espera "un crecimiento del 3,2 por ciento a mediano plazo bajo la implementación constante de las reformas y el retorno de la confianza".

En el último informe del Fondo se hacen varias referencias a la situación argentina, pero no por buenas razones, sino por tratarse uno de los países más afectados por las turbulencias del mercado (a diferencia del pasado, cuando los cuestionamientos del FMI sobre la veracidad de las estadísticas del país hicieron que fuera mencionado particularmente por esta falencia).

• Débiles

El Panorama señala que: "Entre los emergentes, Argentina y Turquía estuvieron bajo severas presiones de los mercados en las semanas recientes. En Argentina las condiciones financieras globales más rígidas junto con un escándalo doméstico de corrupción y la persistente incertidumbre sobre el éxito del plan de estabilización subyacente del programa con el FMI, contribuyeron a la volatilidad de los mercados.

A pesar de los 2.000 puntos básicos de suba en la tasa de corto plazo de la política monetaria y de varios incrementos en los encajes, el peso argentino se depreció más de 40% en términos reales entre febrero y mediados de septiembre, las valuaciones de las acciones siguieron cayendo el spread de los bonos soberanos subió por encima de los 700 puntos básicos".

También se hace referencia a que la fuga de capitales afectó particularmente al peso argentino y a la lira turca. El Fondo afirma que "aunque las condiciones financieras globales siguen siendo generalmente favorables desde una perspectiva histórica, la normalización continuada de la política monetaria en los Estados Unidos y un dólar estadounidense más fuerte, coincidiendo con factores específicos de cada país, han ejercido presión sobre los tipos de cambio y los costos de financiamiento de algunas economías de mercados emergentes (por ejemplo, Brasil, India, Indonesia, México, Sudáfrica y especialmente Argentina y Turquía), y han llevado a nuevas reducciones en las entradas de capital."

Si bien los detalles del nuevo memorando de entendimiento entre la Argentina y el Fondo se darían a conocer a fin de mes, del documento difundido en Bali puede inferirse un aval a la política monetaria restrictiva llevada adelante por las nuevas autoridades del Banco Central. Se señala que "la política monetaria debe ajustarse a las expectativas cuando la inflación sigue siendo alta (como se hizo recientemente en Argentina)".

Desde esta perspectiva, informaciones provenientes de Washington señalan que el Fondo no sólo evalúa como adecuada a la política monetaria llevada adelante por el Gobierno argentino, a la que se considera más creíble que la implementada anteriormente, sino que también habría satisfacción por la designación de Guido Sandleris al frente del Banco Central argentino. Sandleris negoció con el staff del Fondo el nuevo acuerdo stand by y habría logrado reconocimiento por su capacidad técnica.

• Libre flotación

En el documento, el Fondo se pronuncia a favor de la libre flotación de los tipos de cambio. En tal sentido, sostiene que "la flexibilidad del tipo de cambio puede ayudar a las economías a absorber los choques externos, aunque los efectos de las depreciaciones del tipo de cambio en los balances de los sectores público y privado y en las expectativas de inflación doméstica requieren un seguimiento estricto. Bajo los regímenes de tipo de cambio flotante, las intervenciones cambiarias deben limitarse a abordar las condiciones desordenadas del mercado y al mismo tiempo proteger las reservas (por ejemplo, en Argentina, Brasil, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía)."

Es decir, el Fondo considera que la intervención de los bancos centrales en el mercado de cambios debe ser acotada, un tema que motivó más de una discusión con las autoridades argentinas. Habrá que ver qué dice el próximo memorando de entendimiento con la Argentina, pero la mayoría de los analistas considera que el actual tipo de cambio en la Argentina se encuentra en un nivel "competitivo". Cabe recordar que, en el informe sobre la economía argentina del año pasado (dentro de lo que se conoce como el Capítulo IV), el Fondo advertía sobre que el dólar se encontraba retrasado.

Coherente con su posición histórica de férrea defensa del equilibrio presupuestario, el informe señala que "se necesita un ajuste fiscal inicial significativo en Argentina para disminuir la carga de financiamiento federal y colocar la deuda pública en una trayectoria descendente firme". Esta afirmación va en línea con el compromiso del Gobierno argentino de llegar al equilibrio primario en 2019.

El Fondo también hace referencia, como ha venido sucediendo recientemente, a la necesidad de tener en cuenta a los sectores más vulnerables. En el Panorama se afirma que "En Argentina, las reformas deberán garantizar que los beneficios de un crecimiento más fuerte y sostenido se extiendan a todas las partes de la sociedad mediante el fortalecimiento de la red de seguridad social, incluso mediante un rediseño de los programas de asistencia".

• Crecimiento

En cuanto al contexto internacional, el FMI prevé que el crecimiento global sea 3,7% tanto para 2018 como para 2019 con un recorte de 0,2% respecto de abril. Este recorte responde a las peores perspectivas de países como Argentina, Brasil, Irán y Turquía entre otros, y refleja tanto cuestiones específicas de las naciones como también las condiciones financieras generales más rígidas, tensiones geopolíticas y el aumento en el precio del petróleo.

La región de América Latina y el Caribe seguirá registrando tasas de expansión por debajo del promedio mundial. El área registraría un avance de 1,2 % en 2018 y aumentará a 2,2% en 2019, una recuperación más moderada que la prevista en el Panorama de abril de 2018.

Para el caso de Brasil, principal destino de las exportaciones de la Argentina, el FMI espera que la economía crezca a 1,4 % y 2,4 % en 2018 y 2019, respectivamente, por encima del 1 % de crecimiento en 2017.

En lo relativo a las condiciones financieras internacionales, todo indica que los Estados Unidos continuarán con la suba de tasas. El Fondo anticipa que la inflación núcleo del consumo personal, el indicador preferido de la Reserva Federal, aumentaría de 2,1% en 2018 a 2,3% en 2019, sensiblemente por encima del 1,6% registrado en 2017, aceleración que daría pie a nuevos ajustes en las tasas de referencia

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