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lunes, 8 de octubre de 2018

Hipertensión mal controlada: 7 de cada 10 argentinos no saben que la sufren o la tratan mal


Surgen de un relevamiento a casi 70 mil personas en todo el país. Los expertos dicen que muchos médicos no le dan a la enfermedad la importancia que tiene.

La hipertensión es el principal factor de riesgo cardiovascular. Según los especialistas, en la gran mayoría de los casos resulta asintomática pero daña y mucho. Es clave tener la enfermedad controlada; sin embargo, siete de cada diez de los que la sufren no logran hacerlo. El dato surge en el marco de una campaña de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), que midió la presión de casi70 mil personas. Advierten que, en muchos casos, no le dan la importancia que merece: eso aplica para muchos pacientes y algunos profesionales de la salud. Además, señalan los expertos, existe la falsa creencia de que con un cambio de hábitos es suficiente para evitar complicaciones.

Del total de los que se acercaron en forma voluntaria para chequear su presión (68.633) en 60 centros de salud del país en mayo de este año, cerca del 32%, unas 21.825 mayores de 18 años, presentaron niveles elevados. Casi cuatro de cada diez (37,7%) de los hipertensos no sabían que lo eran, un 27,4% estaba en tratamiento pero sin lograr un buen control de la enfermedad y un 3,1% no estaba recibiendo ningún tipo de medicación.

No hay una única causa para explicar la falta de control de la enfermedad. Los especialistas consultados dicen que es multifactorial. “En más del 90% no produce síntomas. Por eso, ocurre que algunas personas comienzan el tratamiento y, con el tiempo, lo dejan porque se sienten bien. También hay gente que toma muchos medicamentos, no tiene plata para pagarlos y suspende los de la hipertensión para priorizar los de otras patologías”, sostiene a Clarín Marcelo Orías, vicepresidente de la World Hypertension League y jefe del servicio de Nefrología del Sanatorio Allende de Córdoba.

"Esta enfermedad va afectando las arterias de todo el cuerpo, es decir, los vasos que llevan la sangre oxigenada a los tejidos. Se pueden cerrar a la altura del cerebro y provocar un ACV, cerca del corazón y generar un infarto o en los riñones y que derive en la necesidad de diálisis o hasta un trasplante”, agrega sobre algunas de las posibilidades.

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