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jueves, 8 de noviembre de 2018

El Gobierno quiere que sea obligatorio y los empresarios se resisten


El ministro Sica confirmó la intención oficial y analiza una línea de crédito para quienes no puedan pagarlo. En la UIA aseguran que 6 de cada 10 no están en condiciones de hacer frente a este plus salarial.

Un día después de la reunión entre la CGT, el Gobierno y las cámaras empresarias para acordar un bono compensatorio por la inflación acumulada, primaron el hermetismo oficial y las declaraciones cruzadas. En privado, hubo una extensa reunión en el Ministerio de Producción entre las tres partes, aunque no participaron el ministro Dante Sica ni el secretario de Trabajo, Jorge Triaca.

Curiosamente por el lado del Ejecutivo encabezó la discusión el jefe de Gabinete de Sica, Ignacio Pérez Riba, un legado de Francisco Cabrera en esa cartera, y Ernesto Leguizamón, mano derecha de Triaca. El titular de la CGT Héctor Daer, en tanto, envió a su principal espada en el gremio de Sanidad, Carlos West Ocampo. Daniel Funes de Rioja, de la UIA, asistió en representación de los empresarios.

El consenso parcial que las partes habían mostrado el martes para que las empresas paguen un bono en dos cuotas de “hasta 5 mil pesos” se resintió.

Desde el sector empresario y desde el Ejecutivo apuntan a la central obrera, presionada por el ala más dura del sindicalismo, que hoy representa Hugo Moyano.

“Es una maniobra más del Gobierno para dilatar un paro que tiene que ser ya. La CGT volvió a fallarle a los trabajadores. Los que no acordamos con el Gobierno estaremos en la calle", sostuvo el líder camionero -en una guerra abierta con el Gobierno- en diálogo con radio cooperativa y antes de volver a llamar a convocar a la medida de fuerza.

“Ellos pueden instar a pagar, pero no pueden obligar. En los salarios más bajos es una mejora real del 10 al 12 por ciento”, analizaron los empresarios sobre la propuesta oficial.

Las empresas que cerraron paritarias por encima del 35% y hasta el 40% no quieren pagar sobre esa suma un adicional. La realidad no es la misma para todos, las automotrices ajustan con cláusula gatillo y los plásticos cerraron cerca del 38,5%. Parte de ese grupo pretendería que la suma fija quedara a cuenta de los aumentos para 2019.

Los empresarios, como los sindicalistas “dialoguistas” y los más duros, ven en la medida del bono una salida al paro. “Es una medida de fuerza de carácter político-partidario, la industria no está vendiendo, no le sirve parar”, explicaron. Para el Ejecutivo significa además una salida para no reabrir paritarias.


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