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lunes, 7 de septiembre de 2020

"A Luque y a Tula les pediría que vayan a pedir perdón frente a la tumba"


A 30 años del Caso María Soledad, la estudiante secundaria que fue violada y asesinada en Catamarca y cuyo crimen motivó las "marchas del silencio" y derivó en la intervención de la provincia, su madre, Ada Rizzardo, aseguró que el homicidio "cambió la historia" de la política y la justicia en la provincia y dijo que si volviera a ver a los condenados les pediría que vayan a pedir perdón frente a la tumba de su hija.

Además, le envió un mensaje a la madre de Facundo Astudillo Castro, a quien le dijo que "no hay que claudicar" en la búsqueda de Justicia, aunque sabe que la pérdida de un hijo es una "herida que queda para siempre" y que "el calvario" para las familias "es una cruz muy pesada que se lleva de por vida".

Ada tiene presente lo que sucedió la noche del 7 de septiembre de 1990 como si fuera hoy: "Recuerdo aquel día en que mi hija fue a bailar a la elección de la reina del estudiante del colegio del Carmen... Ella se despidió contenta, feliz, alegre porque el curso de ella era el que organizaba el baile esa noche. La alegría, el entusiasmo con el que ella se fue".

Lo que no sabía era que ya no la iba a volver a ver con vida porque tras asistir a un boliche de la capital provincial la adolescente fue violada y asesinada y su cuerpo desfigurado y semidesnudo fue encontrado cerca de las 9.30 del lunes 10 de septiembre de 1990 por trabajadores de Vialidad.
Hoy, el lugar donde fue hallado el cuerpo de María Soledad (17) junto a la ruta 38, a seis kilómetros del centro de San Fernando del Valle de Catamarca, solo puede reconocerse por un monolito despintado.

"Después de 30 años sigo siendo ama de casa, tengo una familia numerosa, seis hijos, siete con 'Sole', además tengo 6 nietos. Como madre, yo a mis hijos siempre trato de demostrarle que estoy bien pero aprendí a convivir con el dolor, a llevar el dolor en mi espalda", señaló.

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